
Días más largos, temperaturas cálidas…, pero también nos trae la alergia más frecuente de esta época del año, la rinitis alérgica, también conocida como «fiebre de heno» o más comúnmente como alergia al polen.
Los principales síntomas de la alergia son: lagrimeo, picazón de ojos, coloración rojiza de la conjuntiva, hinchazón y sensación de arenilla en los ojos, rinitis (picor nasal, mucosidad abundante, estornudos y obstrucción de la nariz), asma (tos, pitidos en el pecho, expectoración, fatiga).
La rinitis alérgica precede en muchos casos al asma, por lo tanto, aunque los síntomas, sean leves, se debe consultar a un profesional especializado.
Esta sintomatología presenta efectos secundarios relacionados con la salud bucal.
El Síndrome de la boca seca (Xerostomía) es un efecto secundario muy común en las reacciones alérgicas que afectan las vías respiratorias.
Como consecuencia de la obstrucción nasal, se tiende a respirar más por la boca provocando que la cavidad oral se seque por falta de saliva, alterando la regulación de PH en la boca y facilitando la presencia de gérmenes y bacterias, lo que favorece la formación de caries.